
El 2-2 final se festejó más en una tribuna que en la otra y esa tribuna fue la de Rosario Central y no sólo por ese empate que le sirve para seguir escapándole a la guadaña de la Promoción y el descenso, sino también porque ese resultado bajó de la punta del torneo Apertura a su más odiado rival, Newell's Old Boys.
La primera etapa del partido, quizá haya resultado el mejor lapso vivido en los últimos clásicos, no sólo por los cuatro goles que se registraron en 16 minutos (los que mediaron del 11 al 27), sino también por el ritmo y la entrega de varios de los protagonistas.
En el debe quedará cierta actitud pendenciera de los jugadores, quienes en varias ocasiones, y ante cualquier roce, enfrentaron al rival para provocarlo.

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