
Los autogoles pueden ser eventos raros, pero éste es algo como sacado de las Tres Marionetas. Al minuto 25 del partido de la segunda división brasileña, entre Santo Andre y Portuguesa de Desportos, el jugador Vitor Hugo resbaló como si fuese a limpiar la pelota y terminó marcando un gol con la parte trasera de su cuerpo.
Tomó un par de tomas para descubrirlo, pero Hugo cayó sobre la bola arrojándola hacia las redes de su propia portería. Seguramente debe haber más situaciones con su cadera que hayan terminado de forma similar, pero ninguna es tan graciosa.
Y, al saber que Santo Andre perdió 3-2, es difícil no culpar al pobre Vitor. Sería una ocurrencia anormal el pensar que pudiera volver a hacerlo si lo intenta.

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